Se pueden usar pinzas para quitar las finas plumas de un faisán si es necesario.

Aunque desplumar un faisán no es extremadamente difícil, esta tarea debe hacerse con mucho cuidado para evitar dañar la piel. Para facilitar esta tarea, algunos cazadores prefieren colgar faisanes durante unos días o sumergirlos en agua casi hirviendo durante varios segundos. Las plumas se pueden quitar sujetándolas firmemente y tirando. Es posible que sea necesario quitar algunas plumas finas con pinzas, mientras que es posible que sea necesario quitar algunas plumas grandes con la ayuda de unos alicates.

Un faisán es un tipo popular de ave de caza que se caza tanto por deporte como por alimento. Sin embargo, antes de que se pueda comer un faisán, primero se deben quitar las plumas. Si bien esta tarea no es necesariamente difícil, a menudo lleva mucho tiempo. La piel del faisán es generalmente mucho más fina que la piel de otras aves y se puede rasgar con mucha más facilidad, especialmente si las plumas se quitan incorrectamente.

Arrancar un faisán suele ser más fácil cuando el ave se cuelga del cuello o de las patas durante unos días. Al hacer esto, es importante colgarlo en un lugar fresco donde no se congele. Un refrigerador grande, un garaje o un sótano suelen ser ideales para esto.

Aquellos que prefieran no dejar colgar a sus faisanes pueden desplumar en húmedo a sus pájaros. El uso de este método de desplumar un faisán generalmente requiere que se caliente una olla grande de agua en la estufa o sobre el fuego. Luego, el ave se puede sumergir en el agua caliente unas cuantas veces durante varios segundos cada vez. Este método a menudo se considera más seguro, ya que hay menos posibilidades de que se reproduzcan bacterias peligrosas en la carne.

Antes de arrancar un faisán, una persona también debe tener algo en el suelo o en el piso para atrapar las plumas. Se pueden usar botes de basura, mantas o incluso periódicos para atrapar las plumas. Aunque este paso no es absolutamente necesario, puede facilitar mucho la limpieza.

Al arrancar un faisán, se debe quitar cada pluma sujetándola firmemente y tirando en la misma dirección en la que crece hasta que se desprenda de la piel. Una persona debe quitar primero las grandes plumas de vuelo ubicadas en la cola y las alas del faisán. Estos pueden ser difíciles de quitar y es posible que se necesiten alicates. El resto de las plumas se pueden quitar después, incluidas las de la espalda, el pecho y los muslos del ave. Es posible que sea necesario usar pinzas para quitar algunas de las plumas muy finas.