Es una acción que resulta del arco reflejo y consiste en una respuesta a un estímulo que se caracteriza por su carácter involuntario, es decir, no están motivados por la voluntad del emisor. Siempre que un receptor sensorial es estimulado por algo, se produce el llamado acto reflejo. Cuando colocas tu mano sobre un objeto que está muy caliente sin darte cuenta, la respuesta del cuerpo es retirarlo inmediatamente incluso en cuanto sientes la intensidad del calor .

Esta velocidad fenomenal que caracteriza al acto reflejo y que de ninguna manera podría ocurrir en los actos conscientes de nuestro cerebro facilita una acción inmediata ante algo que normalmente significa una amenaza o un daño físico a la persona.

La pregunta funciona así: la neurona sensorial es la que recibe el estímulo en cuestión y envía esa información a un centro reflejo que está dispuesto en nuestra médula espinal. Una vez allí, este último lo transmitirá a una neurona motora que tiene la responsabilidad de responder al estímulo, produciendo el correspondiente movimiento muscular.

Sin embargo, el arco reflejo, que es la vía que intenta controlar la emisión de un acto reflejo, está formado por una serie de estructuras en el sistema nervioso, como neuronas, efectores y receptores.

Habitualmente son estímulos como los golpes o el dolor los que desencadenan el acto reflejo, la neurona sensible recibe el estímulo y de ahí se produce una respuesta involuntaria. Cabe señalar que es automático, no hay intervención de conciencia en este caso.

También es importante mencionar que no todos los individuos responden a estímulos con los que algunos pueden responder más rápidamente a un estímulo, mientras que otros tardan más en responder. A menudo, la fuerza del golpe recibido es decisiva para la respuesta dada, si es solo un golpe lo que provoca el acto reflejo.