¿Qué es el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París es un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, con el objetivo de reducir o frenar el calentamiento global. El acuerdo surgió en la 21a Conferencia de las Partes de la CMNUCC, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en 2011.

Fue aprobado en 2015 y entró en el período de firma de la ONU en 2016. Después de alcanzar el número mínimo de signatarios, entró en vigor en noviembre de 2016.

Objetivo del Acuerdo de París

El objetivo general del Acuerdo de París es mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2 ° C; y, si es posible, por debajo de 1,5 ° C. Este control puede limitar significativamente los impactos y riesgos asociados con el calentamiento global.

Además, otro objetivo importante es trabajar en la capacidad de adaptación a los inevitables “efectos secundarios” del cambio climático provocados por el calentamiento. En particular, existe una preocupación por garantizar que la producción de alimentos no se vea amenazada.

Para colmo, el Acuerdo de París también tiene como objetivo promover la creación de flujos financieros consistentes. Estos flujos estarán destinados a promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Puntos más importantes del Acuerdo de París

El Acuerdo de París tiene varios puntos importantes. Destaquemos los principales.

Primero, obliga a los países signatarios a establecer personalmente sus objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos objetivos deben considerar la capacidad del país para limitar las emisiones, pero se alienta a todos a adoptar números ambiciosos.

Además, los objetivos deben restablecerse al menos cada cinco años, volviéndose cada vez más estrictos. Y los países deben registrar sus emisiones para evaluar si están cumpliendo con las cifras propuestas.

En segundo lugar, autoriza a los países signatarios a contabilizar las reducciones de emisiones que ocurren fuera de su territorio. Sin embargo, esto solo puede hacerse cuando estas reducciones se deriven del comercio de emisiones debidamente previsto en el Protocolo de Kioto.

En tercer lugar, requiere el compromiso de los países signatarios de compartir conocimientos, tecnologías y buenas prácticas. Esto es especialmente importante para los países emergentes, que, como reconoce el propio Acuerdo de París, tendrán más dificultades para alcanzar los objetivos generales.

Implementación del Acuerdo de París

La implementación del acuerdo demuestra ser un verdadero desafío. Se están realizando conferencias para establecer más claramente la participación de cada país signatario y los medios disponibles de apoyo y financiamiento.

Sin embargo, las condiciones de cada participante son muy diferentes y las negociaciones suelen generar controversia. Por ejemplo, en muchos países, la economía depende principalmente de actividades que implican el uso de petróleo y carbón como energía. Para estos países, la reducción de las emisiones de gases no solo es difícil de implementar, sino que también puede causar importantes problemas económicos.

Situación de algunos países en el Acuerdo de París

Algunos países aún no han ratificado el Acuerdo de París; este es el caso de Rusia, Irán e Irak. Mientras tanto, EE. UU., Que inicialmente era signatario, anunció en junio de 2017 que dejaría de participar.

Según el artículo 28 del Acuerdo de París, EE. UU. Tendría hasta noviembre de 2020 para optar por no participar. Sin embargo, hasta que esta medida se haga oficial, siguen obligados a informar sobre sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

El anuncio de la intención de salir de Estados Unidos fue bien recibido por miembros del Partido Republicano Estadounidense, pero criticado por gobiernos de otros países y organismos internacionales. Cabe recordar que el país es considerado uno de los mayores emisores de GEI; y, para complicar la situación, sus emisiones crecieron un 3,8% en 2018.

En Brasil, también hubo alusiones a una posible salida del acuerdo. El actual presidente, Jair Bolsonaro, expresó intenciones al respecto durante su campaña presidencial. Sin embargo, después de ser elegido, esta propuesta fue abandonada.