La empresaria hablando por un teléfono móvil

El crédito social es un enfoque de la economía que sostiene que el poder de creación de riqueza de la sociedad reside en la herencia cultural y la preservación de la misma. Esta teoría fue desarrollada después de la Primera Guerra Mundial por Clifford Hugh Douglas, un ingeniero que se dedicó a la economía después de observar patrones económicos en una fábrica que supervisó durante la guerra. Su teoría se hizo popular en algunas regiones e inspiró a varios partidos políticos que trabajaron para promover políticas fiscales basadas en el crédito social. También tiene críticos, que argumentan que sus conclusiones no resisten pruebas rigurosas.

En su libro sobre crédito social, Douglas argumentó que en una sociedad donde los consumidores tienen el poder adquisitivo necesario para dictar la producción controlando lo que consumen y cuándo, habrá más igualdad social. Sintió que las estructuras económicas existentes creaban una situación en la que cualquier intento de aumentar los salarios causaría un aumento correspondiente en los precios. Esto conduciría a una disminución del poder adquisitivo, un intento de aumentar los salarios nuevamente y un desarrollo cíclico de eventos que, en última instancia, no beneficiarían a la sociedad.

Esta teoría también sugiere que la herencia de tecnología y varios enfoques de producción es lo más valioso e importante. Las contribuciones individuales se suman a la suma del total y, con el tiempo, los costos reales de producción deberían disminuir. La tecnología da como resultado una mayor eficiencia, por ejemplo. Incluso cuando los costos de producción caen, los costos de consumo tienden a aumentar y la economía se basa en gran medida en los préstamos y el crédito. Los consumidores deben pedir prestado para cubrir sus necesidades, por ejemplo, y su endeudamiento se facilita aumentando la oferta monetaria y distribuyendo el excedente a las instituciones financieras para que lo utilicen en préstamos.

El factor limitante de la producción que observó Douglas durante la guerra fue la cantidad de financiamiento disponible para cubrir los costos de producción, como comprar más equipos, agregar turnos de trabajadores, etc. Esto difería de las teorías más tradicionales sobre la mano de obra y las limitaciones de recursos en las capacidades de producción. Según la teoría del crédito social, cuando la producción se centra en generar riqueza, en lugar de crear bienes para el consumo, puede contribuir a la brecha entre salarios y precios. Los consumidores deben cubrir los residuos generados por la industria, y esto puede tener efectos acumulativos a lo largo del tiempo.

La solución propuesta por Douglas y su teoría del crédito social fue una forma de reembolso para reducir los precios de los consumidores e igualar su poder adquisitivo. Sugirió que los bienes deberían comprarse a precio completo, y que los consumidores reciban un descuento para ajustar el costo que pagan. Esta devolución provendría de los fondos que normalmente se utilizan para actividades crediticias y crediticias. El descuento se determinaría determinando el costo real de producción, con la ayuda de una relación que compare la producción y el consumo.