El nuevo periodismo fue un movimiento literario de las décadas de 1960 y 1970. Combinando las técnicas de escritura de ficción con el enfoque basado en hechos del reportaje, la escritura que surgió de este movimiento demostró una aspiración a la excelencia literaria en el periodismo. El término fue cristalizado por Tom Wolfe en su libro de 1973, The New Journalism , una colección de ensayos y extractos que describen y demuestran el nuevo estilo.

Mujer de pie detrás de una pila de libros

Entre los escritores comúnmente citados como ejemplificadores del movimiento del Nuevo Periodismo se incluyen Tom Wolfe, Truman Capote, Hunter S. Thompson y Norman Mailer. No todos estos autores adoptaron la designación de Nuevo Periodismo; en particular, Capote se resistió a ser etiquetado como periodista y prefirió llamar a su libro A sangre fría una novela de no ficción. En lugar de publicar su trabajo en periódicos, los artículos de estos escritores solían aparecer en revistas. Algunas de las publicaciones a la vanguardia del Nuevo Periodismo fueron The New Yorker , New York , Harper’s , Esquire y Rolling Stone .

Según Wolfe, las técnicas literarias que definieron al Nuevo Periodismo incluían una narrativa que se desarrolla en “escenas” más que en las explicaciones históricas; uso extensivo del diálogo; un punto de vista fuerte dentro de la historia, ya sea del autor o de otra persona involucrada en los hechos que se relatan, reunidos a partir de diarios, entrevistas u otras formas de investigación; y el uso de detalles ilustrativos y reveladores que normalmente no se incluirían en los informes tradicionales. Estas técnicas se habían utilizado anteriormente casi exclusivamente en novelas y cuentos. La redacción de noticias tradicional, por el contrario, se centró en los hechos concretos sin interpretar ni personalizar los datos, simplemente informando lo que sucedió, cuándo sucedió y quién estuvo involucrado.

Además de las características formales compartidas del nuevo estilo, los escritores del movimiento compartían un enfoque común del proceso de informar. Incrustarse a sí mismo en el tema, una práctica conocida como “informes de saturación”, le permitió al escritor observar las escenas, las conversaciones y los detalles de la pieza de primera mano. Los críticos del estilo argumentan que la inmersión en el tema hizo imposible que el escritor informara objetivamente sobre los eventos.

A diferencia del periodismo tradicional, que apunta a la objetividad y a informar de los hechos sin interpretaciones subjetivas, el Nuevo Periodismo se caracterizó por su subjetividad. Esto provocó críticas de que el nuevo enfoque para informar mezclaba hechos con las interpretaciones de los hechos por parte del autor, lo que dificultaba que el lector sepa qué creer. Sin embargo, según los defensores del movimiento, fue precisamente esta combinación de un punto de vista fuerte con hechos escrupulosamente investigados lo que dio su poder a esta forma de periodismo.