Alimentación Macrobiótica

La macrobiótica es un sistema alimentario derivado de la filosofía oriental y difundido por el japonés Georges Ohsawa (1893-1966), a quien se atribuye la invención en base a una interpretación particular de la tradición Zen. El objetivo de este tipo de alimentos es lograr estado de salud salud, gracias al mantenimiento de un equilibrio ideal entre los principios Yin y Yang, fuerzas antagónicas y complementarias que, a la luz de esta teoría, gobiernan la vida del ser humano y la naturaleza en su conjunto.

El término “macrobiótico” deriva de los términos griegos macro, grande y bio, vida, y puede definirse como “el arte de vivir una larga vida”. De hecho, la macrobiótica es una doctrina que engloba todos los aspectos de la vida, aunque considera la alimentación como un factor de suma importancia.

Según la macrobiótica, los alimentos se distinguen en dos categorías, según la supremacía de uno de dos principios básicos: Yin, caracterizado por ser femenino, frío, oscuro, suave y alcalino, y Yang, caracterizado por ser masculino, cálido, luminoso, resistente. y ácido. Los alimentos se clasifican en yin o yang según un sistema complejo que tiene en cuenta su estructura (contenido de agua, proporción de minerales, etc.), sabor, color, olor, etapa de crecimiento, características de cada estación del año y muchos otros factores. 

En términos generales, los alimentos yin se consideran, por ejemplo, bebidas, frutas o alimentos verdes, azules o morados y de sabor dulce, mientras que los alimentos yang se consideran, por ejemplo, cereales y algunas verduras duras y amarillas, naranjas o rojas. así como carne y otros productos animales. Además, cada alimento tiene propiedades relacionadas con el medio ambiente, que deben armonizarse según las características de quienes lo consumen.

Siguiendo esta propuesta macrobiótica, el equilibrio entre los dos principios básicos se consigue con una dieta que garantiza una proporción de cinco en uno a favor de los alimentos yang. Se considera que los cereales integrales son los que más se acercan a la proporción ideal, los más armoniosos, y que, por tanto, la alimentación debe basarse casi exclusivamente en estos productos. Sin embargo, esta armonía debe conseguirse tras superar una serie de fases de adaptación, en las que se abandona progresivamente el consumo de otros alimentos.

Comida vegetariana

El término vegetarianismo engloba una serie de propuestas alimentarias basadas en el consumo de productos pertenecientes al reino vegetal, excluyendo o rechazando expresamente productos del reino animal. Sin embargo, algunas corrientes excluyen de este rechazo los alimentos del animal vivo, como los lácteos y, en ocasiones, los huevos.

De orígenes remotos y en parte inexactos, el vegetarianismo en su conjunto se ha generalizado en los países occidentales durante el siglo XX, gracias a varias escuelas ideológicas naturistas y ecológicas. Las razones de las propuestas vegetarianas son diversas: algunas contemplan argumentos éticos, como la oposición a la violencia, considerando, por ejemplo, que sacrificar un animal por comida constituye una agresión contra la naturaleza; otros abordan razones de salud, alegando que la carne es tóxica para el cuerpo humano o que el sistema digestivo humano está mejor preparado para comer verduras que para comer carne.

Variantes. Existen varias formas de vegetarianismo, más rígidas o más flexibles en relación a los productos alimenticios permitidos y su forma de consumo. Algunas escuelas, por ejemplo, además de oponerse a los productos animales, recomiendan la eliminación de los productos vegetales tratados industrialmente u obtenidos mediante cultivos no orgánicos. 

Los alimentos básicos en estas dietas son cereales integrales, legumbres, verduras, frutas y frutos secos grasos. Por otro lado, algunas cadenas también aceptan el consumo de leche y huevos. Así, se distinguen diferentes doctrinas vegetarianas:

  • Vegetarianismo estricto o veganismo: alimentación basada en el consumo exclusivo de productos vegetales, crudos y cocidos.
  • Frugivorismo : alimento basado únicamente en el consumo de frutas.
  • Crudivorismo : alimento basado en el consumo de productos vegetales crudos, sin cocción previa.
  • Lactovegetarianismo : comida vegetariana que también permite el consumo de leche y productos lácteos.
  • Ovolactovegetarianismo : comida vegetariana que también permite el consumo de lácteos y huevos.

Existen tendencias vegetarianas menos estrictas, que también permiten el consumo de pescado y aves, desalentando solo el consumo de animales mamíferos.

Repercusiones nutricionales. La eliminación de todo tipo de productos animales plantea ciertos problemas para lograr un consumo nutricional completo, variado y equilibrado. Hay que tener en cuenta que los alimentos de origen animal aportan proteínas de alto valor biológico, ricas en aminoácidos esenciales, así como algunas vitaminas prácticamente inexistentes en el reino vegetal, como la vitamina B12. 

Por tanto, para ser un vegetariano estricto es necesario tener un conocimiento profundo del contenido nutricional de los alimentos, para no correr el riesgo de sufrir deficiencias nutricionales, con repercusiones negativas en el estado de salud. Sin embargo, una correcta combinación de productos vegetales y, sobre todo, cuando también se acepta el consumo de lácteos y huevos, puede garantizar un consumo nutricional completo y variado.

Informaciones adicionales

Embarazo e infancia

Durante el embarazo, un consumo nutricional completo y variado es fundamental para asegurar el correcto desarrollo del feto, necesidad que permanece en la primera fase de la vida, cuando el organismo crece a un ritmo acelerado. 

Durante estos periodos, una dieta exclusivamente vegetariana puede resultar insuficiente en la proporción de determinados elementos nutricionales, especialmente proteínas de alto valor biológico o vitaminas que solo existen en el reino animal. Por ello, muchos expertos consideran peligroso un régimen vegetariano restringido durante el embarazo y la infancia, insistiendo en la necesidad de consumir productos animales, al menos lácteos y huevos.

Despertar la conciencia

Durante las últimas décadas, en los países industrializados se ha producido un aumento progresivo y constante del consumo de carnes y grasas animales, factor que parece estar relacionado con el aumento de enfermedades cardiovasculares y metabólicas y también con el aumento de algunas enfermedades cancerosas.

Esta opinión está respaldada por expertos en nutrición que no abogan por una dieta vegetariana exclusiva, advirtiendo que se debe moderar el consumo de estos alimentos. En este sentido, hay corrientes que abogan por una alimentación más natural y que, sin descartar totalmente el consumo de productos animales, insisten en que es necesario no abusar de ellos para poder seguir una dieta más saludable.