Para participar en la gestión basada en competencias, los propietarios y ejecutivos deben realizar un análisis exhaustivo para determinar qué competencias representan las competencias básicas.

La gestión basada en competencias se centra en liderar una organización a través del entorno empresarial utilizando competencias básicas. Las competencias básicas representan el conocimiento, las habilidades o las habilidades que utiliza una empresa para producir bienes y servicios. Estas competencias no son fácilmente duplicadas por otras empresas. Los principios principales de la gestión basada en competencias son definir las competencias centrales dentro de la empresa, lograr que la alta dirección “compre” los programas y competencias que liderarán la empresa, reestructurar los recursos humanos en torno a las competencias y crear una declaración de misión basada en esto. información.

Colocar a los empleados en los puestos que mejor se adapten a sus habilidades y conocimientos puede brindar a una empresa una ventaja competitiva.

Las competencias básicas pueden ser prácticamente cualquier proceso u operación que una empresa utilice de forma repetida. Existen dos calificaciones principales para las competencias básicas. Primero, las competencias deben ser difíciles de replicar para un competidor. En segundo lugar, la empresa debe poder aprovechar estas competencias en muchas líneas de productos o mercados diferentes en el entorno empresarial. Los ejemplos incluyen técnicas de producción especializadas, productos que operan en un grupo limitado de componentes tecnológicos, prácticas de servicio al cliente , relaciones estratégicas con otras empresas o una línea de investigación y desarrollo que produce constantemente nuevas ideas o productos para los consumidores.

Para participar en la gestión basada en competencias, los propietarios y ejecutivos deben realizar un análisis exhaustivo para determinar qué competencias representan las competencias básicas. La mayoría de las empresas tendrán de tres a cinco competencias que convertirán en su grupo principal. Intentar convertir cada competencia en una competencia central puede resultar engorroso. En la mayoría de los casos, incluso puede resultar en la pérdida de competencias frente a los competidores, ya que es difícil mantener demasiadas competencias durante períodos de tiempo prolongados. Después de esta etapa de definición, los propietarios y ejecutivos deben implementar la idea de la gestión basada en competencias a los gerentes de alto nivel.

En la gestión, los viejos hábitos suelen morir. Decirle a los altos directivos que se centran en una perspectiva de gestión vinculada a las competencias básicas puede dar lugar a reacciones o comentarios potencialmente negativos. Los gerentes que pronto descubren que su competencia preferida va a un segundo plano a favor de otra competencia pueden tener una resistencia inicial al nuevo marco de gestión basado en competencias. Los propietarios y gerentes deben anticipar esto y decidir si es necesario un cambio. Por eso es necesaria la reestructuración de los recursos humanos. La empresa debe contratar personas que estén dispuestas a trabajar bajo las limitaciones del nuevo marco de gestión.

La etapa final de la gestión basada en competencias es diseñar, desarrollar e implementar una declaración de misión basada en las nuevas competencias básicas. La declaración de misión es el objetivo general que una organización quiere que sigan sus empleados. Esta declaración fluye desde los niveles superiores de la empresa hasta los niveles más bajos de empleados. Las organizaciones más antiguas pueden necesitar redefinir su declaración de misión para cumplir con los pocos objetivos de las competencias básicas.