La kombucha es una bebida fermentada a base de té y cultivos de bacterias. Durante los últimos 2000 años en Asia, las familias lo bebieron por sus supuestas cualidades medicinales. Los cultivos especiales de levaduras y bacterias generalmente se distribuyen de persona a persona, aunque ahora las mezclas se pueden comprar en línea. Esta bebida homeopática tiene un sabor agrio pero lleno de sabor, como la sidra de manzana carbonatada. Las recetas de esta bebida han viajado a Corea y Japón, de allí a Rusia y finalmente llegaron a Europa después de la Primera Guerra Mundial.

La kombucha es una mezcla amarillenta de bacterias y levadura.

Debes tener una “cerveza madre” para cultivar kombucha, razón por la cual originalmente se transmitió de generación en generación. Al igual que el yogur , se puede reservar una taza de kombucha para preparar el siguiente lote. Esto se debe a que es una infusión viva, con microorganismos que son beneficiosos para nuestro tracto digestivo y otros afirman que ayudan a otros sistemas internos. El cultivo no es un hongo, como algunos informan, sino una mezcla de bacterias y levadura que forma una sustancia gelatinosa y amarillenta.

Los ingredientes para hacer té de kombucha incluyen té verde, azúcar, agua caliente y una cuchara de madera para revolver.

Elaborar y cultivar kombucha es un proceso altamente personalizado con mucho espacio para la experimentación, en lugar de una receta con cantidades exactas. Infundes un té verde o negro, como Sencha o Darjeeling, en un recipiente de vidrio o cerámica con agua hirviendo. Agrega un poco de azúcar de caña granulada al agua caliente para que se disuelva por completo. Cuando esta mezcla se haya enfriado un poco, agregue la infusión madre y un trozo de gelatina de kombucha. Utilice únicamente cucharas de plástico o de madera, ya que el metal mata las bacterias. Ahora el líquido está listo para fermentar durante un poco más de una semana en un área cálida, pero no a la luz solar directa, con una cubierta de muselina. De esta manera, fomenta un crecimiento limpio de bacterias y permite que circule el oxígeno. La bacteria convierte el azúcar en dióxido de carbono provocando una ligera carbonatación. Después de la fermentación,

Si bien los beneficios para la salud de esta bebida no se han evaluado oficialmente como medicamento, muchas personas han experimentado efectos positivos con 1 / 2-2 tazas (120-470 ml) al día. Se dice que es calmante, ayuda en la digestión mientras la bacteria permanece en nuestro tracto intestinal, alivia el dolor de la artritis, mejora la inmunidad y reduce el colesterol. Se puede aplicar una cataplasma de kombucha tópicamente a las llagas como antiséptico. Algunas personas incluso lo beben para desintoxicarse, como parte de una estrategia de salud general, como una dieta vegana, un ayuno de jugos o solo comer alimentos crudos.

La elaboración de la kombucha, también conocida como té de hongos, requiere una preparación muy cuidadosa.