La oblicuidad es un término filosófico que significa el acto de alcanzar un objetivo a través de medios indirectos, en lugar de directos. Esta teoría filosófica tiene implicaciones tanto en el mundo empresarial como en la vida personal de las personas. En los términos más simples, la teoría de la oblicuidad establece que los factores que causan cualquier evento son tan numerosos y están conectados de manera tan compleja que ningún evento puede atribuirse a ningún factor. Por lo tanto, la acción directa para alcanzar un objetivo, como ganar dinero o perder peso, puede aumentar o no la probabilidad de lograr ese objetivo. De esta manera, la oblicuidad es similar a la teoría del caos . Este término tiene un significado diferente cuando se aplica a la ciencia.

El Servicio de Parques Nacionales que decide si combatir o no los incendios forestales es un ejemplo de la teoría de la oblicuidad.

El escritor de negocios y economista John Kay llevó la idea de oblicuidad al público a través de sus escritos y conferencias. Afirma que el concepto de oblicuidad es especialmente útil en emprendimientos que dependen de las acciones de otras personas, que pueden ser muy impredecibles, y para enfrentar problemas difíciles. Kay usa ejemplos de la historia para respaldar su afirmación, especialmente estrategias de batalla que resultaron exitosas en varias guerras, así como ejemplos encontrados en la naturaleza. Kay afirma que los incendios forestales, por ejemplo, no se pueden combatir de manera sencilla y que los intentos de hacerlo, como la política de “tolerancia cero” del Servicio de Parques Nacionales, han fracasado.

Según la filosofía de Kay, si una persona quiere ser feliz, debe apuntar a hacer felices a los demás.

Al principio, el Servicio de Parques Nacionales intentó apagar todos y cada uno de los incendios, por pequeños que fueran, que se encendieron en sus bosques. Sin embargo, el fracaso de esta política los llevó a decidir en 1972 extinguir todos los incendios provocados por el hombre, pero permitir que se quemen los que ocurren naturalmente. Esto también fracasó desastrosamente porque, según Kay, estas acciones fueron demasiado directas. Finalmente, el Servicio de Parques Nacionales decidió trabajar caso por caso para prevenir incendios forestales, permitiendo a los guardaparques usar su propio juicio sobre cómo responder a cada incendio. Aquí, afirma Kay, está la teoría de la oblicuidad en acción; esta estrategia, bastante indirecta y no planificada, ha demostrado ser la más eficaz para mantener bajo control los incendios forestales.

Kay afirma que los negocios, las comunidades e incluso el cuerpo humano son sistemas complejos y, por lo tanto, los objetivos que los involucran no pueden perseguirse con éxito con un enfoque único. Kay también cita el éxito de Sam Walton, el fundador de Wal-Mart, como un ejemplo de oblicuidad. Walton es una de las personas más ricas de su tiempo; sin embargo, la riqueza nunca fue su objetivo. Persiguió el objetivo de tener tiendas de calidad y, como resultado, se hizo rico indirectamente. Kay dice que esto es cierto para muchas empresas; aquellos que solo persiguen el beneficio rara vez lo consiguen.

Entonces, ¿cómo puede uno esperar alcanzar una meta que es principalmente para uno mismo, como la riqueza o la felicidad? Lucha por algo fuera de ti mismo. De acuerdo con la filosofía de Kay , si quieres ser feliz, debes apuntar a hacer felices a los demás y, a su vez, encontrarás esa felicidad para ti.