La relación de contraste es una relación que indica el rango entre el punto más brillante y el punto más oscuro que puede producir una pantalla. Por ejemplo, si la relación es 500: 1, significa que el blanco más brillante es 500 veces más brillante que el negro más negro. Esta medida se usa a menudo en el lenguaje de marketing para dispositivos de reproducción y grabación y, como muchas “guerras numéricas” en la industria de la electrónica de consumo, es muy complicada y los consumidores deben abordarla con cuidado.

La relación de contraste afecta la calidad de las imágenes producidas por una cámara.

Idealmente, las relaciones de contraste se probarían exactamente en las mismas condiciones, utilizando exactamente los mismos procedimientos, con equipos cuidadosamente calibrados y profesionales neutrales administrando la prueba. Desafortunadamente, este no es el caso, lo que significa que las mediciones pueden ser extremadamente variables y no siempre muy confiables. Las empresas pueden probar su contraste en diversas condiciones, utilizando varios métodos, y las afirmaciones que hacen pueden ser difíciles de reproducir.

Las pantallas de televisión con diferentes relaciones de contraste pueden parecer iguales para el consumidor medio.

El método más popular es el encendido / apagado total, en el que una pantalla muestra una imagen completamente blanca y luego una imagen completamente negra, generalmente en perfecta oscuridad. Esto proporciona la mayor cantidad, porque el contraste será bastante radical, pero estas condiciones rara vez se ven en el mundo real. Algunas empresas utilizan otros métodos como un tablero de ajedrez de cuadrados blancos y negros, que proporcionan condiciones más realistas y por tanto un contraste más preciso. Sin embargo, la empresa no siempre revela el método utilizado, lo que puede dificultar la evaluación de la fiabilidad de la medición indicada.

En teoría, cuanto mejor sea la relación de contraste, mejor será la calidad de la pantalla, pero las pantallas también pueden verse afectadas por las condiciones en las que se utilizan. Un televisor, por ejemplo, tendrá mayor contraste en la oscuridad que en condiciones de luz. La calidad del material que se muestra también puede tener un impacto, ya que una grabación deficiente se verá mal incluso en la mejor pantalla. Además, la capacidad del ojo humano para discernir el contraste y los detalles es limitada, lo que significa que dos pantallas con diferentes proporciones pueden parecer muy similares al consumidor medio.

Además de ser importante para las pantallas, esta relación también tiene un impacto en la calidad de los dispositivos de grabación como las cámaras. Si la relación es alta, el dispositivo podrá reproducir altos niveles de contraste, creando imágenes más limpias, nítidas y de mejor calidad. Con una relación baja, la calidad también será menor y, por lo general, será imposible limpiar o mejorar la imagen porque faltarán los datos necesarios ya que nunca se capturó.