Significado de Risoterapia

La Terapia de la Risa o risoterapia busca recuperar la condición de espontaneidad del universo infantil en el que vive el niño, lo que le brinda la oportunidad de reír sin esfuerzo al menos 250 veces al día.

Esta terapia, al establecer el contacto entre el adulto y su niño interior, busca precisamente llegar a ese estado de búsqueda constante de lo nuevo, del aprendizaje, de la prosperidad emocional, del que se excluyen la monotonía y los hábitos cotidianos condicionados.

Esta Terapia es ancestral en la porción oriental del Planeta, pero muy reciente en Occidente.

En la década de 1960 se registró la recuperación de un paciente afectado por una grave enfermedad degenerativa, el estadounidense Norman Cousin, que en ese momento se encontraba sometido a la práctica de la Risoterapia.

Al mismo tiempo, el famoso Hunter ‘Patch’ Adams , y en todas partes influye en los adeptos de esta terapia, innovó en los círculos médicos llevando el ejercicio del humor a hospitales y escuelas como método para lograr la curación de los pacientes, con su inolvidable nariz roja.

El homeópata y médico de cabecera Eduardo Lambert, cree que la risa puede actuar como un complemento en la consecución del bienestar físico y psicológico del ser humano, sea cual sea el enfermedad que le afecta.

Es común escuchar el relato de pacientes con cáncer, por ejemplo, que cuando afrontan la enfermedad con buen humor y fe, logran una cura más rápido, incluso en los casos más graves.

Esta terapia se basa no solo en datos filosóficos, sino también en elementos científicos. La risa envía una orden al cerebro, a través del hipotálamo, para producir un grupo de sustancias conocidas como endorfinas, más específicamente beta endorfinas.

Elaboradas en ocasiones en las que las personas están de buen humor, tienen un potencial analgésico, similar al de la morfina, pero con un potencial 100 veces mayor.

Así, una mera sonrisa o una risa larga -cuanto más enérgico mejor para la salud- provoca la aparición de una cadena de endorfinas, que inmediatamente trae al cuerpo un estado de liberación de tensiones, una sensación de tranquilidad orgánica, psicológica y emocional.

Cualquier manifestación de alegría, pensamientos y sentimientos serenos, actitudes de ayuda y aliento a quienes los necesitan, es suficiente para desencadenar este proceso.

En esta etapa optimista, el Hombre se vuelve más apto para conquistar las modificaciones interiores necesarias, dejando un poco de su postura exclusivamente racional, para penetrar en los dominios de la atracción magnética, la creatividad y la sincronicidad, concepto desarrollado por Carl Gustav Jung para indicar los hechos. que están interconectados por lazos significativos, es decir, que son coincidencias no aleatorias, que ocurren precisamente a través de la sintonía con las fuerzas positivas que gobiernan el Universo.

Hay risas positivas y negativas. Los primeros desencadenan sentimientos y reacciones edificantes, como una sonrisa abierta, que se traduce en lealtad; el real, que trae consigo la fuerza del espíritu; el ancho, imbuido de bondad humana; la constante, que revela la personalidad vigorosa; y lo contagioso o vibrante, que anima a los demás a reír.

Los otros no provocan la producción de endorfinas, ya que son artificiales, como la risa de boca cerrada, propia de los que no saben qué decir; la del costado, propia de ocultarse; el falso, perfilado con el rostro inmovilizado; y el ayuno, al que recurren los egoístas, los tímidos y los que solo ven el lado negativo de la existencia.