Una hamburguesa con queso fotografiada para que parezca atractiva.

Un fotógrafo de alimentos toma fotografías de alimentos para revistas, libros de cocina, anuncios y empaques. Su trabajo consiste en fotografiar cada alimento de tal manera que la imagen resultante sugiera sus olores, texturas y sabores. Para hacer esto, debe organizar cada plato de una manera visualmente agradable, colocar su iluminación para enfatizar las características del plato que desea resaltar y disparar antes de que la comida se haya degradado de alguna manera.

A photo of a plate of chicken piccata.

Antes de que un fotógrafo de alimentos pueda capturar un plato en una película, primero debe diseñarlo. El estilo de los alimentos implica organizar la comida que se va a disparar, así como todos los elementos de fondo, como cubiertos, manteles y vasos. A menudo, los clientes prefieren una toma artística a una imagen sencilla de un plato determinado. Por lo tanto, se anima al fotógrafo de alimentos a que sea imaginativo en sus elecciones de estilo, y puede crear combinaciones inesperadas, como sustituir un libro o una hoja de palma por un plato. Los clientes con grandes presupuestos a veces contratan a un estilista de alimentos para hacer este trabajo, lo que permite que el fotógrafo de alimentos se concentre en sus imágenes.

Food stylists often use inedible materials to create appetizing pictures of food.

La mala iluminación puede hacer que incluso los alimentos más atractivos parezcan poco apetitosos en la película. Por lo tanto, una parte importante del trabajo de configuración del fotógrafo de alimentos es establecer una iluminación adecuada. Generalmente, la comida se ilumina con luces suaves que muestran el plato sin producir un deslumbramiento en la propia comida o en los accesorios circundantes. El fotógrafo debe decidir qué elementos del plato le gustaría resaltar antes de colocar sus luces. Un fotógrafo gastronómico experimentado puede organizar su iluminación de tal manera que las áreas brillantes y las sombras trabajen juntas en la película, resaltando características atractivas como las curvas de una fresa o la jugosidad de una hamburguesa .

Uno de los principales desafíos que enfrenta un fotógrafo de alimentos es la rápida velocidad a la que los platos pierden su atractivo visual. En solo unos minutos, la fruta recién cortada puede comenzar a dorarse, las salsas espesas pueden comenzar a separarse y las atractivas volutas de vapor pueden desaparecer. La preparación es una de las armas más útiles del fotógrafo en la batalla contra el tiempo. A menudo prepara su toma con alimentos sustitutos, esperando hasta que la disposición sea perfecta para traer el plato real, que luego puede capturar maravillosamente tan pronto como llegue a la mesa.

Otra técnica común es el uso de diversas sustancias para frenar la degradación de ciertos alimentos y mejorar su apariencia. La glicerina a menudo se rocía sobre carnes o verduras para sugerir jugosidad o rocío, por ejemplo, y algunas veces bolas de algodón empapadas en agua calientes se esconden detrás de los alimentos para crear la apariencia de vapor. En algunos casos, se utilizan comidas simuladas en lugar de un plato genuino. Esto suele ser cierto con el helado, que se replica con una mezcla de manteca vegetal y azúcar en polvo que se parece mucho a la auténtica pero que no se derrite. En Estados Unidos, sin embargo, la ley prohíbe el uso de alimentos falsos o sustitutos en fotografías destinadas a fines publicitarios.