En 2006, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) publicó documentos que sugerían que los animales clonados y los productos animales clonados podrían ingresar al suministro de alimentos estadounidense. El resultado fue una protesta masiva de ciudadanos de todo el mundo, quienes expresaron serias preocupaciones sobre la idea de animales clonados en su comida. Este comentario público reflejó la respuesta a los organismos genéticamente modificados y otras revelaciones sobre la agricultura estadounidense, como la exposición de operaciones concentradas de alimentación de animales y la práctica rutinaria de alimentar animales convertidos en partes de otros animales, una situación que podría causar encefalitis espongiforme bovina o vaca loca. enfermedad.

Al clonar un toro, un granjero podría aumentar su ganado reproductor.

La FDA ha sostenido que los productos animales clonados son seguros para el consumo y ha realizado numerosos estudios sobre clones y sus productos para respaldar esta afirmación. De hecho, algunos estadounidenses ya han consumido productos de animales clonados, aparentemente sin efectos nocivos. La FDA analizó la estructura y el contenido de los productos animales clonados y los comparó con animales reproducidos tradicionalmente, y no descubrió diferencias estadísticas entre los dos.

Para los consumidores, varias cosas son un tema en la discusión sobre animales clonados. La primera es la cuestión de si los tejidos y productos animales clonados son realmente seguros. La segunda es que muchos clones también están modificados genéticamente, y la FDA ha dicho que el material animal modificado genéticamente no es seguro para el consumo humano. La tercera es una cuestión de elección: si la carne y los productos animales clonados son seguros o no, los consumidores quieren poder elegir lo que introducen en sus cuerpos.

La primera preocupación acerca de los animales clonados se niega en gran medida por el costo de producir un clon. Qué tecnologías pueden volverse menos costosas, hacer un clon requiere mucha mano de obra y es muy costoso: permitir que las vacas se reproduzcan normalmente es aún más barato. Los clones se utilizan para mejorar el ganado reproductivo: mediante la clonación, por ejemplo, de un toro particularmente perfecto, un agricultor puede aumentar el rendimiento de semen para producir terneros o venderlo a otros ganaderos. Estos clones viven vidas mimados porque son animales extremadamente valiosos, aunque los biólogos han expresado su preocupación por la diversidad de especies: los animales clonados disminuyen la diversidad, especialmente si un clon se está utilizando para producir potencialmente cientos de descendientes.

La segunda preocupación, sobre la modificación genética de animales clonados, es más problemática. Puede ser muy difícil aislar animales modificados genéticamente de animales normales o de sus parientes clonados, aunque debido a que la reproducción animal es más notable que la de las plantas, la “polinización cruzada” puede ser más fácil de evitar. Sin embargo, el salmón genéticamente modificado que se ha escapado a la naturaleza ha causado serios problemas para el salmón salvaje, porque los peces modificados genéticamente todavía pueden reproducirse y diluir el acervo genético salvaje. El propósito de los animales clonados genéticamente modificados no está claro, porque la FDA no ha declarado ninguna intención de permitir que sus productos salgan al mercado, debido a problemas de salud, pero el riesgo de corrupción genética de animales sanos aún existe.

Finalmente, la cuestión de la elección es muy importante. Muchos activistas por los derechos de los animales han planteado problemas sobre cómo se tratará a los animales clonados humanamente, ya que parecen estar a un paso de los animales producidos convencionalmente. Las personas que están preocupadas por los derechos de los animales también están preocupadas por los derechos de clonación, porque clonados o no, los animales todavía tienen pensamientos, sentimientos y deseos. Otros consumidores simplemente intentan comer alimentos más naturales o saludables y tienen dudas sobre el consumo de animales clonados. Si la FDA no instituye ni hace cumplir las leyes de etiquetado, es posible que las personas no puedan tomar decisiones informadas sobre sus alimentos. Los activistas alimentarios han advertido que el seguimiento de los clones puede ser muy difícil y puede que ni siquiera sea posible etiquetar con precisión la carne una vez que los animales clonados ingresan al suministro de alimentos.