Las economías externas son beneficios que se crean cuando una actividad es realizada por una empresa u otro tipo de entidad, con esos beneficios disfrutados por otros que no están vinculados con esa entidad. La entidad que actualmente gestiona la actividad no recibe las economías externas, aunque la creación de estos beneficios para los externos no suele tener un impacto negativo en esa entidad. La naturaleza de los beneficios puede incluir proporcionar inspiración para alguna idea nueva, o incluso algo tan simple como proporcionar una imagen visual que el espectador encuentre atractiva.

Empresario dando un pulgar hacia arriba

Una forma de entender cómo ocurren las economías externas es considerar el escaparate de una tienda de muebles local. El propósito de la ventana es presentar los productos en exhibición de la manera más atractiva, lo que con suerte incitará a los clientes potenciales a detenerse, ver la exhibición y entrar en la tienda y hacer una compra. De esta forma, la tienda genera beneficios directos o internos por su esfuerzo. Al mismo tiempo, si alguien que pasa se da cuenta de la exhibición, se inspira en la disposición de los muebles y se va a casa para reorganizar sus muebles de una nueva manera, ese individuo ha recibido una economía externa que nunca se da cuenta de la tienda de muebles.

Las economías externas son lo opuesto a lo que se conoce como deseconomías externas. Con el primero, se genera algún tipo de beneficio para terceros, sin que realmente se genere ningún beneficio para la empresa que realiza una actividad. Esto último implica la creación de algún tipo de pérdida para una parte externa, sin que esa deseconomía realmente afecte al originador de esa actividad.

Un aspecto de las economías externas es que los beneficios de este tipo no tendrán ningún impacto en los precios de los bienes y servicios en el mercado. La tienda de muebles que creó el escaparate no ajustará sus precios basándose en el hecho de que un transeúnte recibió un beneficio en forma de inspiración para reorganizar sus muebles. Desde esta perspectiva, la creación de economías externas no tiene relevancia para el precio de mercado de los bienes o el precio de mercado de los servicios prestados por una determinada empresa. Esto es cierto incluso si varias personas notan la pantalla y desarrollan varias ideas diferentes sobre cómo reorganizar los muebles en sus hogares. Siempre que el precio de los productos sea competitivo con los productos similares ofrecidos a la venta por otras empresas, la oferta y la demanda ejercerá influencia sobre los precios de mercado, sin una consideración real de las economías externas que resulten del intento de vender esos bienes.