Los derechos de los robots son un área emergente algo especulativa y futurista de consideración ética y filosófica, sobre si los derechos legales o morales deben otorgarse o no a los robots o las inteligencias artificiales. Aunque la mayoría de los robots de hoy en día son creaciones relativamente simples, como el robot aspirador Roomba®, existen robots más avanzados, como el Asimo de Honda, que sin embargo no llegan a ser realistas. Sin embargo, es poco probable que esto siga siendo así para siempre, ya que los robots y su programación se vuelven cada vez más sofisticados con el tiempo. Podrían ser 20 años, o 200 años, pero la humanidad eventualmente se encontrará cara a cara con robots realistas, posiblemente conscientes. El concepto de derechos de los robots está vinculado a la ética y la filosofía de inteligencia artificial.

Robots trabajando en una línea de montaje de automóviles.

Ya sea que se creen o no robots realistas en un futuro cercano, el concepto de derechos de los robots es interesante tanto como un dispositivo ficticio como una vía de exploración filosófica. Por ejemplo, nos hace cuestionar si los derechos humanos derivan de nuestro estatus como miembros de la especie biológica Homo sapiens , o si derivan de cualidades más profundas, como nuestro estatus como seres conscientes. Si es lo último, entonces los robots que afirman ser conscientes pueden ser dignos de recibir ciertos derechos de robot a la par con los derechos humanos.

Un limpiador de pisos robótico.

Sin embargo, los derechos de los robots no deben verse como un espejo simplista de los derechos humanos. Por ejemplo, es posible que los programadores creen robots que disfruten haciendo cosas que a los humanos no les gustan, por ejemplo, minería profunda. ¿No sería ético crear tales robots, incluso si aprecian lo que hacen tanto como un ser humano que hace un trabajo que ama? Hacer tales preguntas nos ayuda a darnos cuenta de la naturaleza altamente subjetiva de lo que se considera “bueno” y cómo, en principio, podría reprogramarse. Si los seres humanos están simplemente “programados” por la naturaleza para aprobar ciertas cosas, ¿cómo podemos estar seguros de que estas cosas serían consideradas buenas por seres con otros marcos de referencia morales? Una especie inteligente que evolucionó a partir de escarabajos peloteros podría disfrutar mucho en enormes pilas de estiércol.

En teoría, un robot consciente podría tener derecho a rechazar una tarea de desactivación de bombas.

Otra cuestión vinculada a los derechos de los robots es el concepto de derechos de las entidades simuladas. Si los seres inteligentes pueden ser simulados en una computadora con un alto grado de precisión, ¿podrían estos seres convertirse realmente en entidades conscientes dignas de derechos innatos? Hasta que se cree una simulación de este tipo y un ser dentro de él afirme ser consciente, tal consideración puede parecernos hipotética, pero ya hay filósofos que analizan la cuestión. Este trabajo solo ganará legitimidad a medida que nuestro software y hardware se vuelvan cada vez más complejos, orgánicos y en evolución propia.

Los robots humanoides podrían algún día ser tan avanzados que necesitarían derechos legales.